Las palabras manipulan. Y las personas se dejan manipular.
A veces son tan lindas las palabras que nos dejamos llevar por ellas. Pero cuando las palabras nunca se transforman en acciones duelen.
Esas palabras que no se transforman, también desepcionan. Uno puede crear un mundo de ilusiones a partir de lo que el otro nos inventa. Y cuando ese mundo se cae y se parte en pedazos, duele.
De tanto dolor, las personas se cansan. Y lo que pensabas que mas te importaba en esta vida, pasa a ser lo mismo que nada. Entonces, para que mantener algo que duele, desepciona y cansa?
Es el momento donde uno se va, a veces sin avisar.